sábado, diciembre 17, 2005

El Pago de Chile, reconocimiento y compensación


Los veteranos que habían quedado inválidos tras la guerra estaban en un escenario muy complejo, porque su reinserción a la sociedad se hacía dificultosa y más difícil, ya que al estar mutilados limitaban su participación laboral. Es así como el drama comenzaba, pues debido a su situación física no podían emprender oficios y , por lo tanto, tener un salario para mantener a su familia.
De este modo, las recompensas y pensiones eran un bien muy importante y urgente para la sustentación de éstos. La necesidad hizo que se llevaran a cabo activas demandas sobre sus condiciones y se organizaran en sociedades de socorros, conscientes de su aporte decisivo en la victoria chilena. Se discutía ampliamente sobre el tema de a quienes debían darle recompensa. Se debatía si habría que otorgarles a todos los que participaron o sólo a los inválidos. Al parecer primó la ardua situación de estos últimos, porque según el diputado durante este período, Augusto Matte, no podían otorgárles un sueldo o recompensa a una persona sana, pues aumentaría la ociosidad.
Pero pese a no disfrutar de una recompensa suficientemente meritoria, este veterano de guerra dejó de ser un hombre anónimo, porque se hace partícipe de las conmemoraciones de la guerra y por sus acciones recibió medallas por parte de las autoridades. Esa sí , por ejemplo que el 12 de septiembre de 1879 se promulgó la primera ley que daba distinciones al Ejército, en donde se disponía de el levantamiento de un monumento destinado a simbolizar el sacrificio de Prat y sus compañeros en el Combate Naval de Iquique.
Marcha de los Veteranos del 79 en Chile
Esta es la más absoluta demostración sobre la existencia de una Alianza Secreta entre Perú y Bolivia.


Su nombre es José Mercedes Gutiérrez y a sus 27 años tuvo el honor de pertenecer a la tripulación de la Corbeta Esmeralda en el Combate Naval de Iquique. Este veterano de la guerra fue uno de los pocos sobrevivientes.

viernes, diciembre 16, 2005

El difícil regreso a casa...... Los veteranos del 79


El Ejército tras alcanzar una exitosa campaña en el norte y obtener para Chile importantes fuentes de riquezas, tuvo un difícil retorno a la vida cotidiana. Estos son los personajes que por muchos tiempo han estado ocultos o simplemente dejados en el olvido en la historiografía chilena, pues la fragilidad de la memoria histórica es un rasgo característico en nuestra idiosincrasia. Además, se prefiere hacer historia sobre los grandes héroes patrios, que sobre los discapacitados que surgieron de ésta.
Fue así como la reinserción en la sociedad de los sobrevivientes de la Guerra del PacÍfico no marchó de forma tan fácil y continua, ya que ésta constó e muchas privaciones e incomprensiones por parte de la mismna sociedad, como del Estado. También, hay que recordar que era un ejército compuesto por civiles, los cuales antes de ir a luchar tenían un empleo u oficio.
Pero muchos de los que partieron no volvieron, pues dieron su vida a la patria. Otros regresaron, los cuales conformaron los cuadros de inválidos de la guerra, y los sanos. Éstos, más las viudas, y huérfanos, anhelaban una rencompensa digna de sus acciones ejecutadas en la guerra y conforme a las riquezas que se habían obtenido de ella. Sin embargo, en la reinserción a la sociedad, los inválidos fueron los que tuvieron más problemas, pues debido a su incapacidad no pudieron integrarse fácilmente.
Estas preciadas recompensas pretendían satisfacer las necesidades básicas que les surgían en su retorno a la vida civil, que comenzaba con la llegada de los primeros discapacitados. Desde la ocupación de Lima, el ejército chileno empezó a dismovilizarse, el cual culminó a fines de 1884, tras la firma del Tratado de Ancón 1883 y el regreso de las últimas tropas a Chile. Es frente a la situación, que algunos autores como Carlos Méndez Notari, señalan que el Pago de Chile fue una realidad, porque implicó postergación y marginalidad para quiénes vencieron en el conflicto pues las pensiones eran tan insignificantes que no alcanzaban para compensar las necesidades mínimas.

Cantineras y sus poemas.....

Es así como se convierten en verdaderas heroínas de la patria, pues su mayor aliciente fue darle tranquilidad a su país y familias. Una manera de recordarlas y rendirles homenaje fueron los poemas que iban dirigidos a ellas y estaban publicados en los diarios de Chile.
“La Cantinera”
Cuando marcha redoblando
Mi bizarro batallón
En busca del enemigo
Se me alegra el corazón
Y el eco dulcce
Que da mi clarín
Siento mi pecho fuerte latir.
Yo soy noble cantinera
Que voy a la lid marcial
A servir a los heridos
Como un ángel tutelar.
Allá no temo
Jamás morir
Porque el que muere
Vuelve a vivir.
En el campo de la gloria
Cuando redoble el tambor
No me aterran ni las balas
Ni el estruendo del cañón.
Si algún valiente
Miro caer
Prestarle auxilio
Es mi deber.
La corona de laureles
Que admira la altiva sien
Del soldado victorioso
A mi me adorna también.
Por eso busco
La gloria allá
Donde el peligro
Más cerca está”[1]


El poema anterior habla de la clara labor de la cantinera, donde ella tiene muy claro que si está en el campo de batalla puede perder la vida, sin embargo, no importa, pues lo está haciendo por sus compañeros y su país. Son lindas frases que inspiran mucho calor maternal, de protección hacia el batallón y, además, mucho valor y coraje.
[1] Cisterna, Roque. “La Cantinera”, El Nuevo Ferrocarril, Santiago, 7 de octubre de 1880, p. 4

La huella de las cantineras



Si bien el rol de la cantinera no ha sido valorado por la historiografía militar, es necesario advertir que los medios de la época y sus camaradas de batalla sí les reconocieron su incalculable valor. Es por lo anterior que ahora pasaremos a revisar la imagen que ellas proyectaron dentro del ejército, como también los homenajes que se realizaron en sus nombres.
En las memorias de militares que participaron en la Guerra del Pacífico se puede encontrar testimonios que dan a conocer el gran respeto que los soldados tenían a estas mujeres. Es el caso de Estanislao del Canto: “ Se hacía notable por su heroico valor la cantinera del 2° de línea, María Ramírez, la misma que fue prisionera en Tarapacá y que se libertó con las acciones de Tacna. Esta cantinera salió de Lurín llevando un barrilito de jerez con agua para darle a los heridos, lo que ejecutaba religiosamente, y algunos heridos con su propia boca, a causa de no poderlo hacer de otra manera, por el contenido del barrilito y sintió el toque de carga, lo arrojó lejos, y tomando fusil un fusil de un soldado herido se fue ciega sobre las trincheras gritando: Síganme, muchachos, que ya los cholos arrancan “[1]
De esta forma, podemos visualizar que sus pares se impresionaban con lo que eran capaces de hacer, con la entrega y valor con el que enfrentaban las vicisitudes que la batalla les ponía enfrente.
Uno de los personajes que más exaltó el papel que desempeñaron las cantineras fue Nicanor Molinare, un escritor contemporáneo de la Guerra del Pacífico. Por medio de sus obras logró rescatar el verdadero heroísmo, afirmando que: “sólo los que hemos cargado el uniforme del Ejército de Chile, y hecho vida campaña activa y olida alguna vez la pólvora, podemos apreciar cuanta abnegación, caridad y patriotismo, gastaron las pobres camaradas de nuestros soldados en la Campaña del Pacífico”[2]
Molinare, hace referencia a lo difícil que será para los veteranos de la guerra olvidar a la Irene Morales o el sacrificio que ellas en Concepción, la presencia de Clara Casados o Eloísa Poppe, puesto que: “llovían las balas, y esas patriotas mujeres, sin temor ninguno, confortaban, curaban y ayudaban a bien morir a los que, la mala suerte enviaba a pasar la última revista; y sin espera galardón, ni premio alguno, cumplían estrictamente con su deber. ¡Ah! Esas camaradas como nadie cumplieron con su misión”[3]
[1] Del Canto, Estanislao. “Memorias Militares”. Centros de Estudios Bicentenarios, Santiago, 2004, p. 126
[2]Larraín, Paz. “La Presencia de la Mujer Chilena en la Guerra del Pacífico” Universidad Gabriela Mistral, 2002, Santiago. p. 49

[3] Idem

viernes, diciembre 09, 2005

Carta Cantinera María Quiteria Ramirez

A través de esta carta se puede demostrar cómo lucharon las cantineras y de que fue una realidad su presencia en las batallas del Ejército chileno. También hay que tomar en cuenta la situación en la que queda esta valiente mujer después de la guerra, buscando un poco de justicia en cuanto a temas como recompensas y pensiones. Este tema se hace presente también para los veteranos de la guerra del pacífico, los cuales junto con las cantineras son héroes que quedaron en el olvido.

Inspector General del Ejército
Soy la Cantinera del Regimiento 2ª de Línea María Quiteria Ramirez

En el mes de Octubre de 1879 me embarqué para Antofagasta y el 14 del mismo mes, después de una entrevista con el valiente Comandante Don Eleuterio Ramírez fui aceptada y em incorporé como primera Cantinera del Regimiento 2ª de Línea. Poco después pasamos a la Toma de Pisagua.
En este lugar el Comandante Ramirez me expresó que tan luego como se pasase revista se determinaría el sueldo que me correspondía por la plaza que ocupaba en el Ejército, pero la revista no se llevó a efecto porque marchamos inmediatamente al campamento de Dolores. Después de ese Combate mi Regimiento marcho a batir las fuerzas peruana a Tarapacá donde caí prisionera con algunos soldados del Ejército.
Hice a pie la travesía de Tarapacá a Arica prisionera del General Buendía; la toma de Arica por nuestros valientes soldados me dio la libertad, olvidé mis sufrimientos y volví a incorporarme a mi mismo Regimiento, el 2ª de Línea.
Preparada la Expedición a Lima, nos embarcamos para Pisco y de ahí hice la travesía por tierra del Valle de Lurín, me encotré en el Combate de Chorrillos y en la sangrienta jornada de Miraflores entrando enseguida a Lima con el Ejército vencedor.
Regresé a Chile con parte del Ejército el día 14 de marzo de 1881 y mi salud quebrantada por tantas fatigas me puso a las puertas de la muerte después de haber escapado a las balas; una horrible enfermedad del hígado y una fiebre terciana tenaz, habrían dado fin a mi vida si no hubiese hallado la mano acritativa de una comisión que daba auxilio a los heridos y que me atendió generosamente hasta ponerme fuera de peligro.
Vengo ahora señor en solicitud de los sueldos o recompensas en que puedo ser acrredora por los servicios que he prestado en el ejército y suplico a US. pida informe a los Jefes de mi Regimiento que actualmente están en Santiago mi Coronel Don Miguel Arrate, mi mayor Sr. Don Pedro Nolasco del Canto.
Quedaré eternamente agradecida de cuanto se haga por mi, viviendo hoy día como vivo en la mayor indigencia.
Es Justicia
María Quiteria Ramírez

martes, diciembre 06, 2005

los pro y contras..........

Las autoridades comenzaron a sentir la incomodidad que la presencia femenina provocaba. Esta situación estaba representado por un capellán del ejército llamado Ruperto Marchant Pereira. En una carta que él dirige a un presbítero, plantea que: ¨A indicación suya se ha mandado echar fuera a todas las mujeres que estaban allí revueltas con los soldados y se ha prohibido bajo prisión el bañarse desnudo, lo que era aquí moneda corriente a pesar de hallarse en el mismo punto, y a descubierto el baño de hombres y mujeres.”[1]
Otros reclamos están más bien ligados a la sanidad o al gasto que significa llevar mayor contingente. Por ejemplo el problema que significaba el traspaso de enfermedades venéreas. Pero más que prohibir la llegada de mujeres, se pedía que éstas fueran examinadas por lo médicos y así evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual. [2]
A pesar de todo lo anterior, hubo mujeres que hicieron ver que su presencia era de gran importancia y ante esto, el propio General Erasmo Escala consideró que ellas podían ser de gran ayuda en labores como enfermera, cantineras o vivanderas. “Con motivo de la orden que se nos ha comunicado a los jefe de cuerpos para procurar, por todos los medios que convenga, hacer que las mujeres de la tropa, regresen a Valparaíso, a alguna de estas, de reconocida juiciocidad y buenas costumbres, han solicitado se les permita seguir al ejército en clase de catineras o vivanderas, prestando al mismo tiempo en la enfermería particular del regimiento. Como hasta el presente no ha sido costumbre de nuestro ejército el uso de cantinera ni menos el uso de mujeres en la enfermería, por que siempre hemos carecido de estos importantes recursos para el ejército, y teniendo en vista que el cuidado diario de los enfermos está encomendado a los mismos soldados, con perjuicio del servicio me permito indicar a usted lo conveniente acordar el permiso de llevar en cada cuerpo un número limitado de mujeres vivanderas que contrajeran el compromiso de asistir y cuidar enfermos de su regimiento acordándoles a éstas alguna remuneración por sus servicios, el sueldo y rancho que corresponde a una de las plazas de soldado de la dotación de cada cuerpo.” [3]
De esta manera, es interesante destacar a las mujeres que realmente les interesaba ir a la guerra de manera responsable y con autorización. En ellas encontramos el verdadero sentimiento patriota.
Desde un comienzo la labor de apoyo que dio la mujer en este conflicto bélico se vio reflejado en actos tan pequeños como los descritos en el diario El Nuevo Ferrocarril “Las nobles mujeres de Chile que han hecho izar delante de sus moradas los colores de la patria, al tope y a media hasta, han sabido interpretar como acontecen casi siempre las emociones que en estos momentos solemnes ajitar el corazón de todos los chilenos.”[4]
Otras señoras o señoritas se sintieron comprometidas de manera más profunda a ayudar a la patria acompañando a sus compatriotas varones al campo de batalla. Seguramente las más jóvenes y con mayor espíritu aventurero decidieron tomar sus cosas y partir al norte. Es el caso de las mujeres que se alistaban, haciendo ejercicio en las orillas del río Mapocho, puesto que a ellas también les correspondía ir a la batalla. “En las orillas del río Mapocho en el barrio el Arenal, las mujeres hacen ejercicio, por que dicen que a ellas les corresponde pelear con los peruanos.”[5] En todo caso no sólo las mujeres de la capital se vieron llamadas a ir a la contienda, sino que de todos los puntos del territorio. Una de ellas fue una señorita de Atacama que fue imposible detenerla, pues ella ya había tomado la determinación de ir. “Según se nos informa, una niña joven todavía, así como supo la próxima partida de los atacameños, tomó la resolución de marchar con ellos, para ingresar como cantinera en algunos batallones de esta provincia. No se pudo convencerla de lo contrario: ¡me voy y nadie me lo impide!”[6]
Es así cómo se puede comprobar que las mujeres chilenas fueron parte de la guerra y quisieron pelear mostrando un gran patriotismo en cada lugar y cada acción que se generó.
[1] Matte Varas, Joaquín. “ Correspondencia del capellán de la Guerra del Pacífico, Presbítero Ruperto Marchant Pereira”, en Historia N° 18, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago 1983. Carta que dirigió el Presbítero a Jorge Montes, 18 de marzo de 1879.

[2] Artículo de Paz Larraín. Mujeres tras la huella de los soldados.
[3]
Archivo de Guerra. Subsecretaría de Guerra del Pacífico. Legajo 1-529. 1879. Tomo I, N° 340, folio 331 (Antofagasta, 7 de julio de 1879)
[4] El Nuevo Ferrocarril, martes 27 de mayo de 1879.
[5] El Mercurio, Valparaíso, 23 de abril de 1879.
[6] El mercurio, Valparaíso, 7 de junio de 1880.

La patria ante todo.........


Los batallones que se comenzaron a formar durante el verano de 1979 y que posteriormente fueron enviados al norte, específicamente a Antofagasta, contaron con la presencia femenina de cantineras, quienes estaban previamente autorizadas. Sin embargo,para llegar a ocupar este puesto no era tarea fácil.
Primero que todo, la mujer interesada debía solicitar permiso a un regimiento, el cual aceptaba o no a la postulante. Si esta era aceptada pasaba a ser parte del ejército, pero estaba la posibilidad de ser rechazada, en ese caso ella podía apelar, siendo ésta evaluada por el Comandante del regimiento en cuestión.[1]
Un ejemplo de esta situación es una carta en el diario El Mercurio de Valparaíso que se publicó, amablemente, una carta de petición de una mujer que quería pertenecer al grupo de Cantineras del Regimiento Valparaíso, pero que había sido rechazada: Con fecha 12 de agosto de 1880 se comunica que...”una entusiasta dama, decentemente vestida, que a toda costa quiere ir a la guerra como cantinera del Regimiento Valparaíso...Desgraciadamente no quieren aceptar sus servicios, porque primero les ofreció al cuerpo y le dijeron que no tenían plaza de cantinera; después presentó la solicitud a la Intendencia, y le contestaron que eso dependía exclusivamente del coronel del regimiento, por último ha acudido a nosotros, y nosotros todo lo que podemos hacer es agradecerle su buena su buena voluntad para servir a la patria y acceder a su deseo de publicar estas líneas para que, como se nos dijo indignada, llegue a conocimiento del Congreso que no quieren admitirla con servicios de cantinera voluntaria.”[2]
También podían inscribirse en los registros de los soldados, pero para desempeñarse como cantineras o, en su defecto, como asistentes para auxiliar a los enfermos y a los combatientes en la batalla.
Pero, muchas veces ninguna de estas vías legales fue utilizada por las mujeres, pues no lo intentaron o no fueron aceptadas,por lo cual tuvieron que buscar nuevos medios para ingresar a los batallones que iban rumbo al norte. En las memorias de Arturo Benavides - Seis años de vacaciones-, hay un relato sobre cómo las mujeres en su desesperación son capaces de hacer cualquier cosa para ir a la guerra, incluso vestirse de soldado.
Fue tanta la cantidad de mujeres que intentaron embarcarse y partir a la guerra, que para detener la afluencia de mujeres que llegaban a Valparaíso en ferrocarril de todos los puntos del país, fue necesario que el gobierno tomara cartas en el asunto. Normalmente se les entregaba gratis el pasaje, tanto a hombres como a mujeres que iban al campo de batalla,pero frente a esta situación, sólo se le dio autorización de viajar a las mujeres que vivían en la zona norte. A pesar de los intentos por reglar y disminuir el contingente de mujeres que viajaban al norte, éstos no fueron eficaces.
[1] Larraín, Paz. “La Presencia de la Mujer Chilena en la Guerra del Pacífico” Universidad Gabriela Mistral, 2002, Santiago. Pp. 38-39

[2] El Mercurio, Vaplaraíso, 12 de agosto de 1880, p. 2

El rol de la mujer en la guerra: las cantineras


Normalmente la historiografía militar sólo tiene espacio para los soldados, mientras que para las mujeres destacadas no hay ni un lugar. Sin embargo, lo anterior no es sinónimo de que madres y esposas no sean un elemento fundamental dentro de un conflicto bélico.
En el caso de Chile, las mujeres fueron un elemento de inspiración patriota y nacionalista cuando se entra en guerra con los vecinos países de Perú y Bolivia. Desde un comienzo se destacaron con su entusiasmo y activa participación, ya sea desde sus hogares o en el frente de batalla. Estas últimas fueron las poco conocidas cantineras, quienes acompañaron a los militares en labores “domésticas” y, en otras ocasiones, en el enfrentamiento mismo.

La cantinera es vista como un personaje pintoresco y clásico de la contienda, la cual desempeñó un desconocido, pero muy importante labor sanitaria y humanitaria. Ellas eran parte del ejército y estaban autorizadas oficialmente por el gobierno chileno para cumplir esa misión. La cantidad de ellas era variable, pero normalmente iban de una a cuatro por batallón. De preferencia eran solteras y probadas buenas costumbres[1].
Si bien ellas acompañaban al ejército animadas por un fuerte espíritu de servicio, también habían objetivos superiores a ello, como lo es el inmenso amor a la patria.
Si hablamos de la procedencia de éstas, normalmente se sitúan en el estrato madio-bajo y bajo. En su mayoría estaban radicadas en los centros urbanos, tales como Santiago y Valparaíso[2].
En tiempos pasados, cuando el ejército chileno no contaba con logística, identidad y con servicios como los actuales, el rol que desempeñaba la cantinera era fundamental[3]. Esto significa que las cantineras tuvieron un rol de gran importancia para el ejército.
La primera mujer chilena que figura en las listas de cantineras, fue la Sargento Candelaria Pérez, quien fue una famosa heroína de la Guerra contra la Confederación Perú- Boliviana (1837). De esta manera, el mayor mérito de la Sargento Candelaria consistió en haber iniciado la tradición, así cuando se declaró la Guerra del Pacífico, fue común que las mujeres partieran al norte y se les llamara cantineras.
Es así como mujeres cómo Irene Morales( en la foto) fueron a mujeres valientes que acompañaron y ayudaron en el ejército chileno:
"Hizo derroche de coraje y terminado cada combate, se entregaba a la tarea de cantinera; abnegada y tierna, curaba a los heridos y enfermos y les servía, a veces, un rancho improvisado.Al año siguiente, el General en Jefe, Manuel Baquedano, supo de sus hazañas. La mandó llamar y la autorizó oficialmente para que vistiera el uniforme de cantinera y a la vez le otorgó el grado de Sargento".
[1]
Larraín, Paz. La presencia de la mujer chilena en la guerra del pacífico. Universidad Gabriela Mistral. Santiago, 2002. P35.
[2] Idem
[3] El nombre cantinera proviene de cantina, la cual es una acepción de significación más amplia en el léxico militar que implica desde una pequeña tienda de comestibles, como la de tener siempre a disposición del soldado enfermo una alimentación especial o incluso prestar ayuda a los más diversos problemas que el soldado enfrentaba.

miércoles, noviembre 30, 2005

La conveniencia británica

La política que llevó a cabo Gran Bretaña durante y después de la guerra, no pudo ser neutral, ya que tenía demasiados intereses de por medio. Presionar sobre sus derechos del salitre, es uno de ellos, ya que Perú se había endeudado otorgándoles bonos a futuro, incrementando su deuda externa. Por esta situación se debe a que la diplomacia inglesa tomó una actitud militante contra los intereses del Perú, ya que defendía y prevalecía los intereses hegemónicos de sus país, también impidieron nuevos prestamos, negándoles material y armas para la guerra.

Consecuentemente, se veía cómo pronta solución apoyar a Chile, pedir la autorización de anexión de los territorios para explotarlos conjuntamente dividiendo en partes iguales los excedentes, así recibiría lo adeudado por Perú. Chile y Gran Bretaña tenían coincidencias de intereses, por lo que hacía más evidente su asociación. Además, para Chile era un gran respaldo tener el apoyo de esta potencia surante el conflicto, pues representaba una gran amenaza para los enemigos. Otra conexión, era organizar una compañía anglo- chilena para explotar el guano y el salitre. Éstos tenían objetivos y fines en común, lo que afianzaba esta unión.

Fue así cómo la posición oficial del Estado Británico fue la neutralidad, ya que buscaba según su postura y enfoque un arreglo pacífico entre los países en conflicto, pero según Enrique Amayo, es imposible e improbable que esta nación tuviera una posición objetiva e imparcial frente a esta guerra, ya que habían demasiados intereses de por medio:
"Inclusive, la Corona Británica se ofreció como mediadora en el conflicto, el 19 de abril de 1879, oferta que Lima repudió al suponer que el supuesto interés comercial inglés influiría sobre el arbitraje".

Gran Bretaña: apoyo o neutralidad ???

Para Enrique Amayo en " La Política Británica en la Guerra del Pacífico", su objetivo principal es comprender el rol desempeñado por Gran Bretaña durante este conflicto bélico, ya que según esta investigación esta nación se alinea y pacta con Chile una alianza. Esto no es raro, porque para esta gran potencia es una oportunidad para quedarse con los ricos territorios bolivianos y peruanos. Sin embargo hay dos tesis:
1) el apoyo para Chile, siendo una guerra inglesa contra los peruanos.
2) la neutralidad de la política británica frente a la guerra.
Es así cómo Gran Bretaña venía imponiendo su Pax Británica ( que incubó la fase imperialista) para imponer el libre comercio a países perisféricos, por lo tanto, Perú era un estorbo, pues tenía el monopolio del salitre. También se determinó que en este período, Chile y Gran Bretaña tenían muchos intereses y ambiciones respecto a las zonas salitreras, ya que significaban una enormidad de recursos "inagotables". Fue así cómo Chile y Gran Bretaña se convirtieron en aliados para defender una doctrina de libre comercio y poseer intereses comunes contra Perú. Eso sí, este pacto nunca se firmó formalmente y por eso ha sido difícil verificar esta alianza, pero al revisar la actitud del Estado inglés, como también la posición de la prensa y cómo operaron sus empresas y capitalistas se revelan las evidencias de la existencia de esta coalición.
Enrique Amayo advierte en forma negativa esta imperialismo británico, ya que se impuso : eliminando barreras y utilizando la fuerza con el único fin de ampliar sus recursos y poder económico. Es por esta razón que Gran Bretaña se involucra apoyando a Chile, para tener el control de las salitreras. Después de la guerra, el nitrato pasa a ser dominado directamente por el capital extranjero.
Así, el principal beneficiado de la Guerra del Pacífico fue Gran Bretaña. Sin embargo, éste que se cobijaba bajo el símbolo del libre comercio, una vez dominado el territorio, tuvo una organización monopólica.

viernes, noviembre 25, 2005

¿La profesionalización de la diplomacia : una consecuencia del conflicto salitrero?


A pesar de lo anteriormente expuesto, también cabe destacar que el Chile diplomático dejaba mucho que desear, ésta era una actividad elegante y para gente distinguida, por lo que, en general, no hubo una buena toma de decisiones. De esta forma, La Guerra del Pacífico obligó a Chile a tomar más conciencia respecto de su organización diplomática, al igual que su organización militar. Se puede decir que hubo una cierta " profesionalización" en ambos campos a raíz de la guerra. Un ejemplo de esta carencia fue la rápida infiltración de información que hubo en el país sobre la declaración de la guerra, ya que las noticias a través de la prensa se conocían con total rapidez y en cuestion de horas, a veces perjudicando a su mismo país.
La labor diplomática tenía mucha importancia respecto a la imagen que se proyectaba a las naciones ajenas al conflicto como Argentina, Estados Unidos e Inglaterra. Mantener la " alianza con estos países extranjeros era un factor crucial. Es así cómo se generó una negativa visión de Chile en el extranjero , la cual, en parte, fue sustentada por la gestión diplomática que los países aliados llevaron a cabo.
Por esta razón, toda la reponsabilidad del frente diplomático en Europa estuvo a cargo de Alberto Blest Gana, donde la principal tarea era revocar la imagen de Chile, dar a conocer la justicia de la causa , restablecer la verdad de los hechos sobre la perfecta regularidad de las fuerzas y desmentir las falsas noticias.

jueves, noviembre 24, 2005

Las razones de Perú y Bolivia..........


Durante toda la negociación ante una posible guerra entre Chile, Bolivia y Perú, se puede análizar las diferentes perspectivas que tenían cada una de estas naciones para involucrarse bélicamente en la zona de Antofagasta, donde compañías chilenas tenían la concesión de la extracción del nitrato. Es así cómo historiadores, políticos y personas del ambiente militar boliviano han querido demostrar que la Guerra del Pacífico fue una agresión directamente atribuíada a Chile, ya que fue este país quien la inició con una ocupación militar en tiempos de paz y que este último no retiró sus tropas para llevar a cabo un arbitraje. Así, Bolivia culpa a Chile cómo único responsable del desencadenamiento de este conflicto salitrero.
Otras razones que dan es :
  1. Chile era un país pobre y sin proyección, por lo tanto no le quedaba otra salida que la guerra y bajo esta senda se dedicó a prepararla y armarse para traer el triunfo.
  2. El incidente de los diez centavos no fue su causa, sino sólo un pretexto para llevar adelante la guerra. Es así cómo debieron acceder a los tribunales bolivianos y no chilenos, pues por medio de este motivo, la misma nación se hacía parte del conflicto. Hay que recordar que, según Barros Van Buren, la población chilena en la zona alcanzaba cerca del 93%, por lo cual el Estado chileno tuvo que mediar y finalmente tomar las armas para defender a los trabajadores y sus familias ( 30.000 pers.) y a los inversionistas ."Allí trabajaban noventa y tres porciento de chilenos y las inversiones y compañías eran chilenas. Eran éstas las que habían impulsado la zona"
  3. Que el Tratado de 1874 se haya violado no cambiaba las cosas ,porque figuraba el de 1866, y por lo tanto, el desierto seguiría siendo boliviano.

Fue así cómo Daza hizo efectivo el último plazo a pagar por parte de las companías y el 14 de febrero de 1879 toma violentas medidas, cómo llevar a la cárcel al gerente de una de éstas, Jorge Hicks. También, el remate de las oficinas salitreras con fuerza militar y cómo se dijo anteriormente, la consecuencia más importante: dos mil obreros sin trabajo lo que significaba más de treinta mil personas afectadas, además de la pérdida del interés en el norte. Según opiniones generadas por la historigrafía chilena, esto era sólo un capricho de las autoridades bolivianas....... y por esta razón, en actitud defensiva ocupa Antofagasta el 14 de febrero de 1879 y Bolivia declara la guerra el 1 de marzo de 1879.

Bajo el punto de vista peruano sobre la guerra se puede apreciar una visión diferente a la boliviana. Para ellos este conflicto fue enormemente perjudicial para su historia, ya que serían los más pejudicados, porque el motivo de su incorporación y su apoyo hacia Bolivia fue una alianza secreta entre estos dos países. Es así, cómo en un primer momento, para Perú no era su guerra, ya que no la había provocado.

Sus razones:

  1. Para los peruanos el Tratado Secreto ( 1873) no tenía un significado ofensivo, sino al revés defensivo y que nunca se hubiese planteado de no ver y presenciar los ansias imperialistas de los chilenos. Osea para los peruanos, fue la actitud chilena lo que llevó a poseer esta alianza entre Bolivia y Perú.
  2. Perú no estaba preparado para enfrentar un conflicto de estas dimensiones, por lo que significaba que fue a ella contra su total voluntad.
  3. Seguía la teoría de que Chile "necesitaba" una guerra para solucionar sus problemas. Y refuerzan la falsedad sobre un plan peruano para tener bajo su control el salitre mundial.

La gran ventaja que tenían Perú y Bolivia respecto a Chile, era que la opinión pública mundial era partidiara de los países aliados.

Chile y su posición frente a la Guerra del Pacífico. Quién fue el verdadero responsable???


La Guerra del Pacífico es uno de los procesos históricos más importantes que haya ocurrido en la historia de Chile durante el siglo XIX y que haya repercutido hasta el día de hoy, en cuanto a hostilidades y provocaciones entre los países involucrados. Una guerra netamente económica cuyo triunfo daría las herramientas necesarias para financiarse a sí misma y contribuir con el desarrollo económico posterior al conflicto. Esto sólo se explica por el hecho de que lo que estaba en juego, no sólo era la línea de frontera, sino lo que significaba la riqueza del salitre.
La discusión política e historográfica de este conflicto pretende analizar el problema de quién fue el responsable del desencadenamiento de la guerra. Cada uno de los países- Bolivia, Chile y Perú- ha intentado fervientemente defender y justificar su posición, tomando absoluta objetividad ante la veracidad de los hechos, pero generando discursos nacionalistas cuyas repercusiones alcanzan hasta nuestros días. Es así como cada país recurre a su propia versión llegando incluso a ser cuestionables.
Esta características es completamente reconocible en el texto de Mario Barros Van Buren - Historia Diplomática de Chile (1541- 1938). Si bien el autor expone cómo Bolivia y Perú ven y conciben la guerra y la figura de Chile, también éste deja percibir una postura nacionalista. La narración de "La Misión Lavalle en Santiago" confirma esta crítica, puesto que Barros Van Buren relata que este último fue enviado a Chile "diplomáticamente", pero con el objetivo de retrasar los hechos para que el Perú terminara de armarse, viendo lo bien que estaba Chile en este aspecto.
Van Buren plantea que Chile no está preparado como Perú en términos militares, para enfrentar esta guerra que va a comenzar. La pregunta es ¿Lavalle exageraba o Barros Van Buren busca defender a Chile?. En efecto, a lo largo de la historia diplomática se aprecia esta postura del autor manteniendo una línea, la cual deja liberada a Chile de ser el iniciador y responsable del conflicto. Por lo tanto, es Chile quien sufre las agresiones de Bolivia, y Perú es involucrado en esta guerra que le era ajena por mantener con este último un Tratado Secreto.
Fue así cómo por medio de una carta del Ministerio del Interior al Intendente de Antofagasta, B Prats, se ve claramente la actitud chilena: "No queremos conquista. Deseamos solo obtener lo que nos pertenezca i prestar eficaz garantía para la industria i el trabajo de todas las nacionalidades".